Un cumpleaños de siglo. Generosa Garrido - Argumosín ( Arcallana )
Enviado por ElHechicero el Monday, 13 July a las
 Jesús Monteserín, Virgilio Calviño y Generosa Garrido en Llaneces de la Barca. e. peláez
Más de treinta personas se reunieron el pasado 14 de junio en torno a Generosa en el pueblo tinetense de Llaneces de la Barca. No era la fiesta del pueblo pero sí una celebración especial. Generosa Garrido Riesgo cumplía 100 años y sus familiares y amigos se dieron cita en su casa.
Allí sopló las velas de la gigantesca tarta preparada para la ocasión y recibió la visita del alcalde de Tineo, Marcelino Marcos Líndez, que le regaló una reproducción de la ermita de San Roque con una dedicatoria especial.
Generosa Garrido nació en localidad valdesana de Argumosín de Arcallana, cerca de la costa y del municipio de Cudillero. Desde hace 40 años vive en Llaneces de la Barca, a doce kilómetros de la capital tinetense. Entre ambas residencias, otras muchas por diferentes concejos que Generosa va desgranando.
«Ahora no sé de que se quejan», afirma repasando una vida marcada por la muerte de su marido, Nemesio Calviño Cruz, tras la guerra civil. Conoció a su esposo en Ballota (Cudillero) donde ambos trabajaban. Nemesio se había trasladado desde La Coruña para trabajar en la construcción de la vía del tren. Se conocieron y se casaron y llegaron los niños. «Tuve que criar a mis hijos como pude, no se sabe bien lo que luchamos», señala Generosa, que estuvo de casera en varios pueblos. Tuvo cinco hijos, de los que actualmente viven dos -uno de ellos (Virgilio) reside con ella en Tineo- catorce nietos, seis bisnietos y un tataranieto.
Generosa no sabe si existe algún secreto para llegar a cumplir los cien años. Afirma que trabajó «tanto como un hombre y no había como ahora lavadoras ni otros adelantos», apunta. Habla de Argumosín de Arcallana y hace alusión a pueblos próximos del concejo valdesano a los que se trasladaba muchos años atrás y a los que hace tiempo que no acude.
Ahora, afirma, pasea por la casa y sale a la terraza desde donde se contempla la vecina localidad de La Uz. «La tele no me llama la atención», comenta Generosa mientras agarra dos bastones.
En la mesa, junto a ella, un joyero que recibió como regalo de cumpleaños, en el que meterá en breve unos pendientes y un collar, según asegura su hijo Virgilio. A unos centímetros la réplica de la capilla de San Roque con la que le obsequió el Ayuntamiento de Tineo al cumplir los cien años.
Noticia publicada en "La Nueva España" el día 24/05/2009
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